Nubes bajo el cielo.

Me decían: no tienes nada que ofrecer al mundo, siempre serás un espectro gris deambulando por la tierra de los no conocedores, por el fango de las lombrices que lo único que hacen sólo es multiplicarse. No tienes ambiciones, no quieres nada en tu vida, vives al día esperando que el día de la llegada de la muerte sea menos fatigoso que la vida. Recorres los suelos sin gusto, las calles que pisas se van raspando con tus recuerdos, con tus malas historias, con tus escritos burdos que crees son mejor y los consideras transgresores. Siempre arañas el incendio que recorre tu cuerpo, abrazas el caos porque es lo único constante en tu vida. Eres poco probable pues esta vida es tan fuerte para ti que te hace voluble, no conoces un verdadero indicio de revolución porque consideras que es utópico ante la oleada de gente que te hace mierda y tú te dejas pisotear. Recorres los bares y las cantinas porque tu aspiración es sólo ser un borracho que hace anti-tesis de escritos por borrachos igual de fracasados que tú. Te refugias en el olvido porque nunca conseguirás una pizca de amor de la persona que vio tu inmenso vacío y huyó. Eres pesimista a niveles extremos, eres optimista cuando no debes serlo. El realismo para ti se convirtió en agua, como los perros luego de correr muchísimo correteando una paloma que nunca alcanzarán. Es querer atrapar el aire en un pozo apestoso, es querer vivir bajo un mar que te ahogará hasta verte llorar, es querer dar puñetazos al sol que brilla todos los días y se burla de que él puede y tú no. Es ver nubes bajo el cielo oscuro que anuncia la tormenta de tu vida. Es conseguirte un paraguas sin lona, una bici sin llantas, un sentido sin vida o una vida sin sentido. Es creer que tu peor derrota es tu mejor libro en estantes de bibliotecas y librerías. Es pensar que sólo un día basta para convertirte en mejor persona. Es saber que esas nubes bajo el cielo te lloverán para siempre. Fracasas ante el suicidio, ante la derrota. Fracasas ante lo único que te pertenece, date cuenta, cede un poco, sé realista como dices llamarte, las rosas no son para la suciedad.

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Cosa de eunucos.

Ya me regañaron todos mis amigos hombres.
¿Qué puedo esperar de un eunuco?
Eso dijeron.
Dios inexistente, puse esperanzas en alguien a quien los huevos
se le subieron a la espalda y de paso así quiere joderme.
Esto de los desvaríos justo antes del atardecer me ponen con mil sentidos en los ojos.
¿Qué pasa luego de que descubres al eunuco amando a una Venus?
Nada, no tiene que pasar nada.
Tú sólo eres un pedazo de piedra en la nada.
Es más, Venus no tiene satélite y tú no tienes vergüenza.
Anda a caminar descalza por la mierda.
Rómpete la madre,
excava un agujero que llegue al centro de la tierra,
arráncate las uñas y lame tu sangre,
pero no vuelvas.
Los eunucos engañan y tú ni existes para ellos.
Lo ves a diario en las imágenes de la papelera,
¿Qué más quieres?
¿Qué te ruegue?
Excava más para abajo,
vete a la mierda,
camina descalza por las piedras
y desmadrate los pies que no sirven para nada.
Arma aquel alcohol que quisiste en años y rómpelo,
mándalo al carajo.
Al eunuco ni le importa.
De cualquier manera se irá y tu seguirás ahí bebiendo penas.
Excava y vuélvete al infierno de la decadencia,
la pobre corteza ni se enterará de tu existencia.
Lame tu sangre y vuélvete al infierno,
cada vez un poco más abajo,
pero no vuelvas.

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Árbol solitario

Ni a la muerte, ni a la soledad.

El espíritu es fuerte, escuche en la calle, lo decía una señora cuarentona con arrugas en la cara, me reí.
La vi con desprecio y me fui riendo -es notorio que no lo es- pensé y seguí riendo, a ella la vida no la ha tratado bien, viendo esa cara, volví a reír. Si fuese lo suficientemente fuerte no andaríamos muchos penando por la tierra y estaríamos muertos por dentro, esperando la llegada de la señora muerte, el final de la laboriosa jornada de trabajo luego de aguantar a lo que nos fue concedido sin pedirlo, nadie es tan fuerte sólo necesitan sentirse así, necesarios en esta vida triste sin sentido, es cómo creerse útil sabiendo que sólo somos útiles para producir, ya no hay alguna meta que nos alimente ese espíritu del que habla la señora culo-grande.

Por eso su fortaleza se basa en mierdas materiales que complementan con drogas visionarias, drogas para la mente como pastillas y televisión. Me miran como loco, como extraño, pero yo me río de ellos, comprendí el secreto de su existencia a escasos años de la mía. Y me di cuenta que era un asco, basta el descuido de tres segundos para arruinarse y ser pobre de ese espíritu que todos quisieran tener, yo he bebido de más por años, he disfrutado placeres bajos mezclados con pequeñas esporas de felicidad momentánea, he visitado tugurios, he tenido caricias insanas en baños y hoteles baratos, finales ominosos, corridas intensas en bocas ajenas que no saben amar y he tumbado tantos dientes a la vida, más que un puto boxeador y no ando presumiendo de espíritus, porque soy uno libre al que no le asusta ni la muerte, ni la soledad, ni la infelicidad, ni el desamor, ni las tristezas, ni la lluvia, ni el sida o el olvido, soy todo lo que he deseado, me concedieron un pito para follarme a la vida y aquí estoy, cagándome en la cara de una señora que tiene afanes de querer creerse mejor.

Soy el ser humano que siempre quise ser, algo mediocre y con alcohol.

Para: Emanuel.

escanear0021/NilamuerteNilasoledad/ZaideC.

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Realismo sucio, anti-placeres, misantropía, escritos guarros, experimental, desvíos y otros desórdenes.

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