¿Cómo saberlo?

Cómo hacer para que no me gustes.

Eso me preguntaba de regreso a casa, de regreso de la ciudad ahogada en anuncios luminosos, atiborrada de perros, vagos y parásitos como yo.

¿Cómo saberlo?

Cómo saber que en verdad te conocí para poner fin o a iniciar mi decadencia y degradación.

Te necesito, aunque suene demasiado prematuro decirlo, como los faros que iluminan a la distancia desde la azotea de mi casa donde se ven diario los gusanos arrastrándose hacía la conformidad y la rutina que los dos odiamos.

 

Cómo saber si te agrado o si puedo gustarte un mes consecutivo, cómo saber que las lamidas otorgadas bajo la influencia de un calmante de dolor eran ciertas o no.

 

Estoy perdida.

 

Desde el día que te conocí me perdí, entre mierdas y poesías de realismo y suciedad.

Estoy perdida entre tus piernas, entre un sexo perfecto de mediano tamaño.

Entre las fisuras de el, entre tus dientes y entre tus mordidas y la escandalosa de tu salida.

Entre el sudor malsano ocasionado de repetidas fricciones.

Entre tu aliento fresco, tus ojos que seguramente vieron miles de vaginas.

Y no me enoja, enserio que no.

Me gustas lo suficiente como para no pensar en ello, como para sólo pensar en tus manos o en tu piel suave a mi tacto.

 

Sería tu puta cada fin de semana sin dudarlo.

Una perra, tu alivio y en el mejor de los casos: tu compañera.

Tu destrucción y tu vuelta a hacer.

Tu almohada y tus desvelos, tu fricción, tus excesos.

 

Si no me quieres ni un poco para eso, aún así sabes que cuentas con mis mejores poemas, mis escritos húmedos o toda mi humedad completa cuando quieras.

 

Escrito O
Escrito Original. (Si, con faltas de ortografía)

Cartas-rotas-y-flores-muertas-1977.-Oleo-sobre-madera.-56-x-56-cm._Broken-letters-and-dead-flowers-1977.-Oil-on-wood.-56-x-56-cm

Caos.

Siempre tuve un caos viviendo en mi cabeza que avanzaba lentamente pero completamente seguro de su triunfo.

Sabía que terminaría por ceder a sus deseos así que me acorralo, me hizo presa de mi misma y me violó.

Me violó de una y mil formas cuando yo estaba tranquila leyendo un libro de poesías.

El caos me violó cuanto quiso y luego avanzó seguro, fuera de la casa. Seguro de que había ganado la batalla, se había adelantado a la muerte, al destino, a todos los demonios y al mismísimo Dios que desde ese día se volvió inexistente.

El caos avanzó en cada día de mi vida, me recordaba que la vida así era. Llena de suciedad que debe conservarse en el más bajo y profundo de nuestros infiernos.

Me tocaba debajo de las cobijas, disfrutaba el sudor de mi frente, se relamía los labios y enseñaba sus dientes, la excitación que aparecía sólo cuando un cazador acecha a su presa.

Me obligaba a portarme como un perro, como un ladrón enardecido por el éxtasis que sentía al verme como un delicioso manjar pequeño y frágil, al sentir su erección por fin lograda, chasqueaba los dedos: siéntate-decía.

Y al final me obligaba a comer su pupila dentro de la mía, devoraba mis ojos por las noches con la seguridad de que nadie le descubriría.

Más que comerme los ojos, comió mi alma, mi esencia, ahora soy un espectro fiel a él que deambula cobijado por la noche.

Creé mi caos.

Un caos constante que no tiene fin.

 

Escrito original. (Si hay algunos errores de ortografía)
Escrito original.
(Si hay algunos errores de ortografía)

Decadencia.

Te buscaría en el más recóndito de los suelos, en las partes más

horribles de la ciudad, en las calles que huelen a ti, en los

siguientes Jim Beam que compraré o tal vez ocupar mi tiempo en recordar

tus besos lascivos, tus caricias que corroen, tu sexo

invadido de chorreante y caliente semen que hurgó en el fondo de

donde salen las fracasadas poesías.

 

Me gustas.

Me gustas enserio.

Conocerte fue el principio de un caos.

El principio de mi decadencia.

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Escrito original.

Realismo sucio, anti-placeres, misantropía, escritos guarros, experimental, desvíos y otros desórdenes.

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